El Sistema Solar se formó hace unos 4.600
millones de años debido al colapso gravitatorio de la nebulosa anterior al Sistema Solar, formada
por gas, polvo e hielo (originada a su vez por previas generaciones de estrellas). Pasados varios
millones de años, la mayor parte del gas y el polvo fueron concentrándose por la fuerza de la gravedad
para formar el Sol, mientras que otros grumos de materia formaron los planetas, sus satélites,
los cometas y los asteroides que hoy conocemos.
La sonda Génesis, lanzada por la NASA, se colocará en órbita entre la Tierra y el Sol. Una vez allí, desplegará su colector y empezará a capturar partículas del viento solar. Dos años después, los recolectores de muestras serán guardados y devueltos a nuestro planeta: las primeras muestras traídas a la Tierra por la NASA desde que los astronautas del Apolo 17 trajeran las últimas piedras lunares en 1972. El material del espacio que nos traiga la nave Génesis será almacenado y catalogado cuidadosamente, estando así disponible para el estudio de la comunidad científica. ¿Por qué necesitamos esas muestras procedentes del viento solar? Continúe el reportaje para saberlo. Información e imágenes obtenidas de la página www.genesismission.org, dependiente de la Agencia Norteamericana del Espacio (NASA). |